Cuento corto antiguo

Anastasia, cada día de luna llena, recordaba los cuentos cortos antiguos que constantemente le contaba su abuelo, siempre relaciono el meteoro de la luna llena, con el misterio que significaban los cuentos relatados por su querido pariente, el cual hacia algunos año, ya había fallecido.

cuento corto antiguo

Ese día del mes de Noviembre, olvido por completo la luna llena, esto por motivos relacionados con los problemas cotidianos que todas las personas tienen, a lo largo de su vida, cansada y abrumada por todos los inconvenientes durante el día, se durmió en el sofá, que daba a la ventana, fue cuando el resplandor de la luna llena, y unas manos ya con arrugas le tocaron suavemente sus mejillas, por lo que abruptamente despertó, sabía que eran las manos de su abuelo, el cual le avisaba de la luna llena, y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-Discúlpame querido abuelito- replico ella, mis problemas no dejaron recordar, esta estupenda luna llena, y al verla de nuevo, recuerdo ese cuento corto antiguo que fue el último que me contaste, – En ese momento y ya entrada la noche, hablo con su madre, despertándola a altas horas de la noche-. Mama –Ha venido tu padre a saludarme, le comento ella, y su madre curiosamente había sentido lo mismo, ya que a ella, también le contaba todos los cuentos que a su hija, también le conto.

Lloraron un par de minutos, sabiendo que su padre/abuelo, había estado con ellas, y recordaron el cuento corto de la luna, un relato que hacía mucho no recordaban, en el cual el tema principal, era el de dejar todos los problemas de lado, para gozar las cosas simples de la vida, era un jalón de orejas que el pariente fallecido había dejado a sus más queridos seres cuando estaba en vida, y en el cual hablaba de los valores y de no dejar que la vida las abrumara, con todos los obstáculos que pone a diario.

A veces no se conoce a los autores de leyendas cortas

A veces no se conoce a los autores de leyendas cortas

Hay ocasiones en las que es prácticamente imposible darle el crédito de una obra literaria a una persona debido a que su nombre se perdió con el paso del tiempo. De ese modo, queremos decirte que hay muchos autores de leyendas cortas que desgraciadamente siempre permanecerán en el anonimato.

Sin embargo, no por ello debemos ponernos tristes, ya que justamente nos han legado sus relatos para entretenernos.

La ficción que les contaré enseguida me la platicó un amigo muy querido que vive en el centro del país. Se trataba de un artesano que laboraba de sol a sol. Cada pieza que terminaba era única en su tipo, pues no tenía un molde para hacerlas.

Salía de su jacal a las 5:00 de la mañana y a diario caminaba varios kilómetros hasta llegar al centro de la capital en donde unos conocidos le permitían colocar su mercancía en un pedacito de su puesto ambulante.

Desde luego había veces en las que la venta era bastante buena. Es decir, conseguía que le compraran al menos una docena de artesanías. En cambio, otras veces regresaba a su casa con el mismo número de piezas con el que salió por la mañana.

Una tarde ya cuando estaba a punto de recoger su mercancía, se espantó muchísimo al observar como unos niños se aproximaban corriendo directamente al lugar en donde se encontraban piezas.

– ¡Escuincles no anden corriendo por aquí, van a romper todo!

No bien el hombre terminó de decir la frase, los infantes continuaron andando velozmente en esa dirección e impactaron de lleno contra las artesanías del ceramista. En vez de disculparse, los niños simplemente se limpiaron el polvo y se fueron con dirección a su hogar.

El artesano recogió los escombros y los metió en un saco de yute. En ese momento se acercó a él una joven mujer quien le dijo:

– No te preocupes Isidro, recuerda que no hay mal que por bien no venga.

La dama continuó su camino sin esperar la réplica del sujeto. De repente, el hombre escuchó un ruido adentro del saco y al abrirlo dio con asombro y alegría que ninguna de sus piezas estaba rota.

– ¡Fue un milagro! Decía.

Mitos cortos históricos La Luna y Stanley Kubrick

Mitos cortos históricos La Luna y Stanley Kubrick

Hablar de Stanley Kubrick, es referirnos a uno de los más grandes cineastas del siglo XX. Sólo por nombrar algunos de sus trabajos mencionaré la Naranja Mecánica y el Resplandor, este último basado en el libro del famosísimo escritor de novelas de terror Stephen King.

Pues bien, resulta que hay mitos cortos históricos que relacionan al señor Kubrick directamente con el gobierno de los Estados Unidos de América, concretamente en la época en la que se estaba librando la batalla conocida como “La guerra de las galaxias” entre los nortamericanos y los soviéticos.

En pocas palabras, ambas naciones trataban de demostrar su supremacía, haciendo esfuerzos sobrehumanos para conseguir que un hombre llegara a la luna.

No importa que tan joven seas, estoy seguro de que conoces la fecha del 20 de julio de 1969, día en el que al fin un hombre posaba sus pies sobre la superficie del satélite natural de la Tierra.

No obstante, desde ese momento hubo algunos que no creyeron que ese suceso hubiese sido real. Es decir, que ese alunizaje había sido creado en un estudio de televisión. Inmediatamente se pensó en la colaboración de Kubrick con la NASA, debido a que un año atrás, el realizador de películas había estrenado 2001: Una odisea del espacio.

En esa película existen algunos de los más hermosos planos que hemos podido ver en las pantallas cinematográficas. De hecho, los decorados y los equipos de grabación fueron creados expresamente para este largometraje.

De igual manera, hay un grupo de escépticos que afirma que la gente que participó en esa conspiración, terminó sus días de una forma espeluznante. Por ejemplo, hay un utilero que supuestamente se suicidó apuñalándose asimismo en más de 15 ocasiones.

Y es que siempre van a existir mitos cuando nos acercamos a una intervención gubernamental de alto nivel. Tal vez en otra ocasión hablemos de las historias de miedo que se cuentan alrededor de la localización de Osama bin Laden. El hombre más buscado del mundo por el FBI.

Leyendas cortas El gran terremoto

Leyendas cortas El gran terremoto

Los terremotos siempre son fuente de historias tristes. Sin embargo, ninguna como la que ocurrió en el gran terremoto a principios del siglo XX en la ciudad de San Francisco. En la actualidad ya no queda mucha gente que pueda narrar aunque sea “de segunda mano” lo que se sintió aquella vez, puesto que hace más de un siglo que sucedió.

Los testimonios y las pocas fotografías que se tienen son sencillamente impresionantes. En unas cuantas postales es posible ver el desastre que puede causar un fenómeno natural como lo es el movimiento de las placas tectónicas.

Las leyendas cortas al respecto dicen que una muchacha cuyo nombre es desconocido iba caminando por la calle cuando empezó a sentir que la tierra a su alrededor se agitaba fuertemente.

Trató de resguardarse en el dintel de una puerta, pero en el momento en el que se posó allí, parte de la estructura colapsó enterrándola viva. La muchacha luchó por algunos momentos para poder salir a la superficie y así respirar un poco de aire, más sus intentos fueron infructuosos ya que cada vez que escarbaba la tierra se iba hundiendo más y más.

Como ella murieron docenas de personas en aquel lugar. He podido conversar con muy poca gente sobre este hecho. No obstante, todos me dicen que hay zonas en la ciudad en las que la gente jura que hay fantasmas, los cuales principalmente salen a altas horas de la noche.

Un hecho curioso es que la gran mayoría de ellos no tiene como objetivo el asustar a los ciudadanos que transitan por las vías californianas de madrugada, sino que más bien son entes que buscan llegar a sus hogares, pues no olvidemos que son almas perdidas, las cuales desconocen qué fue lo que ocurrió en aquel 18 de abril de 1906.